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03 enero 2011

"UNA NIÑA VIOLADA ES UNA MUJER MARCADA PARA SIEMPRE CON EL ESTIGMA DE LA HUMILLACIÓN Y LA CONDENA DE UNA SEXUALIDAD ATORMENTADA." Carolina Vásquez Araya

Reproducción de la columna de opinión de la periodista Carolina Vásquez Araya publicada en el periódico "Prensa Libre" del 3 de enero de 2011
No es paranoia. Tampoco es un feminismo histérico ni un delirio de persecución llevado al paroxismo; la misoginia está latente, actuando en todos los ámbitos de esta sociedad, y las mujeres continúan siendo el objetivo de una violencia cotidiana que apenas se comienza a clasificar.

Una niña violada es una mujer marcada para siempre con el estigma de la humillación y la condena de una sexualidad atormentada. Es un crimen, y no el “error” de algún hombre impulsivo, como se le quiere hacer ver en esta sociedad disfuncional y cargada de prejuicios machistas.

Después del hecho, después del sexo forzado o la golpiza, viene la amenaza. Y miles de mujeres han escuchado esa frase: “si me denuncias, te mato…” y esas mujeres han de haber callado porque conocen la realidad de la vida en un ambiente poco propicio para la justicia, poco amigable con sus tormentos domésticos, en un sistema que insiste en llamarse democrático pero probadamente incapaz de imponer el respeto a los derechos humanos en toda su dimensión, lo cual implica castigar a quienes atenten contra la vida y la integridad de las personas.

A pesar de que en los últimos años el número de denuncias de violación o maltrato han aumentado, el sub registro es un hecho innegable. Si las cifras actuales asustan, las estadísticas reales le pararían el pelo al más indiferente. Mujeres de todos los estratos sociales, desde el más acomodado hasta quienes sobreviven en el rincón más mísero del sector rural, sufren a diario una violencia que han llegado a creer natural, dadas las enseñanzas de una cultura que le da al autoritarismo masculino una legitimidad absoluta.

De ese desprecio por la mujer deriva también la homofobia. Porque la homosexualidad tiene un toque femenino que, de acuerdo con los patrones sociales vigentes, es denigrante y constituye una traición a lo viril. Es como ser negro, revolucionario y agnóstico en un mundo de blancos caucásicos, conservadores y cristianos. Inaceptable.

Muchas de las patologías de la sociedad están vinculadas a la cultura patriarcal, a esa negación de lo femenino que se refleja en la ausencia de mujeres en posiciones de poder, a la tendencia a discriminarlas en los ámbitos laborales y políticos de manera automática, al hecho de exigirles pruebas de capacidad, como si por ser del sexo femenino carecieran de algún gen misterioso que aún no tiene nombre.

Ya pasamos a la segunda década del siglo XXI y la mujer guatemalteca sigue padeciendo los males de la Inquisición. Es una vergüenza para esta sociedad que se precia de progresista y democrática. Una vergüenza presente en los hogares acomodados y en los más humildes. Simplemente, una vergüenza.

3 comentarios:

Ísis Carolina dijo...

Escuchaba en las noticias y periodicos guatemalatecos y del mundo entero casos horribles de violaciones, de hecho soy una señora de 35 años de edad y fuí victima de violacion a mis 12 años de edad, crecí con muchos trastornos pero a principios de diciembre del 2010, fuimos atacados por dos hombres armados con mi esposo y mis tres hijas, a la mayor de 13 años la violaron y esto para mi es tan duro y triste porque se lo horrible que es y lo que marca en uno como mujer, solo quiero con este pequeño testimonio solidarizarme con todas estas madres que hoy por hoy sufrimos esta pena porque ahora entiendo en carne propia el dolor, se que no es imposible sacar adelante a nuestras hijas, porque de nosotras como madres depende que ellas algún día y con la ayuda de DIOS puedan superar tanto trauma, Dios bendiga a cada niña y madre que ha sido victima de esta sociedad podrida y tan llena de pecado, que DIOS pueda perdonarnos y fortalecernos en esta lucha diaria.

Anónimo dijo...

Querida isis, que dolorosa y cruda tu historia...cada palabra me conmovió el corazón...la verdad es que en esta sociedad tan machista e individualista, en donde a nadie le importa lo que le pase al de al lado, en donde todos dicen ser amables y solidarios, cuando en realidad son unos cínicos...Quiero expresar mi respeto hacia ti, ya que has podido ir enfrentando de poco este dolor tan grande, aún sigues en la lucha, sigue haciendolo que nadie te detenga, tengo una pena inmensa por tu hijita, pero viendo que eres una gran mujer de a poco y tranquilamente lograrás sanar las heridas de tu hijita y las tuyas tambien...Espero que estes leyendo esto, soy una joven de 19 años de Chile, te mando muchos cariños...Con la ayuda de Dios todo es posible...Y recuerda tu eres protagonista de.tu vida nunca dejes que alguien te pase a llevar, siempre hazte valer y defiende tus derechos...La vida vale la pena para quienes nos enfrentamos a ella con optimismo y valor. VAMOS MUJER LUCHADORA! !!!

Fundación Sobrevivientes dijo...

Estimada amiga, gracias por tus palabras de aliento y solidaridad.