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11 agosto 2011

Sentenciado Marco Tulio Ayala Casasola, acusado haber realizado las amenazas de muerte contra nuestra directora, Norma Cruz

Fuente: Registros propios y datos recabados del proceso.
Marco Tulio Ayala Casasola, fue sentenciado por haber realizado las amenazas de muerte contra nuestra directora, Norma Cruz. La sentencia consiste en 3 años de prisión conmutables a razón de Q 10.00 diarios.

Las llamadas telefónicas en que se le amenazaba de muerte, tanto a ella como a sus hijos, fueron hechas con el objetivo de que Fundación Sobrevivientes dejase el caso de doña Francisca Ayala, quien fue asesinada por buscar justicia para su sobrina, menor de edad, víctima de violación por un hermano del ahora sindicado.
Ver detalles del caso de amenazas en: Denuncia de amenzas contra Norma Cruz y su familia.

Escuchar audio de una de las amenzas proferidas
ANTECEDENTES
Marco Tulio Ayala es hermano de Leonel Ayala, maestro de educación acusado de violar a una menor de edad, quien fue sentenciado y dejado en libertad luego de una apelación. La jovencita violada era sobrina de doña Francisca Ayala, quien puso denuncia contra el agresor, lo cual motivo que fuese asesinada junto al Sr. Carlos Enrique Cruz Pineda, el 19 de julio de 2008. Al asesinato de doña Francisca Ayala se atribguye a Juan José Santos Barrientos quien se encuentra en detención preventiva vinculado a proceso por la muete violenta de doña Francisca.

Presentamos fragmentos de intervención de Norma Cruz durante debate oral en que por amenazas fue sentenciado Marco Tulio Ayala Casasola, el 28 de julio 2011 en el Juzgado 9º de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el ambiente.

LAS AMENAZAS DE MUERTE SON UN DELITO
Son cientos de guatemaltecos los que sufren amenazas. ¿Cuántos operadores de justicia sufren amenazas, precisamente porque estamos tratando de poner un alto a la impunidad?
Yo decidí no retirarme del caso, seguir adelante, tanto en el caso de violación como en el caso del asesinato de doña Francisca. Porque era lo correcto, porque esos casos no podían quedar en la impunidad. Y yo no podía dejar abandonadas a estas mujeres.
Entonces que ellos hayan querido quebrarme a fuerza de tanta amenaza... Créame que para mí no es fácil estar aquí frente a usted y frente al sindicado, y tener que reconocer que efectivamente, si bien no lograron quebrarme y hacer que me retirara de los casos, que retirara el apoyo para que se hiciera justicia; yo no puedo negar que me afectó, [...].
Había días en que recibía 50 amenazas, una tras otra, en que se reiteraba una y otra vez que tenía que abandonar estos casos. Incluso hacían referencia a que eran parte del crimen organizado para generar más temor en mí. Me amenazaban con que iban a hacer llegar la primera cabeza en una bolsa de nylon, que le iban a quitar la cabeza a mi hija. Era un bombardeo de amenazas. Por primera vez conocí lo que es la violencia psicológica.
Yo me despertaba de noche, me despertaba con pesadillas, sentía las heridas en mi cuerpo, que eran reales. Me sentaba en mi cama agarrándome el vientre porque sentía que de veras me habían atacado. Tuve que tomar medicamentos para superar el estado emocional que ese torrente de amenazas me dejó.
Yo estoy aquí para que se haga justicia, para sentar un precedente, y que en Guatemala vayamos aprendiendo que amenazar de muerte a las personas no tiene puede ser un hobby, un pasatiempo. Sino es un delito, es un delito que contribuye a que en Guatemala haya niveles de inseguridad y que contribuye también a que muchas personas hagan silencio, no busquen la justicia.
¿Porque imagínese si me amenazaron de esa forma, que puede esperar un ciudadano común y corriente?... Lo quiebran y hacen que se retire de un caso. Por eso aquí lo que yo pido es justicia, por eso no quise llegar a ningún acuerdo, porque la población tiene derecho a saber que las amenazas de muerte son un delito y que el sistema de justicia las castiga. Que hay una ley que nos protege contra ese delito.
Hay pruebas, hay evidencia científica que demuestra ese delito [...] Además como lo dijo el señor sindicado en su primera declaración, su amistad con el señor Juan José [Santos Barrientos, acusado del asesinato de doña Francisca Ayala] si él hubiera podido darle dinero para ayudarlo él lo hubiera hecho. Entonces al no tener dinero para darle él lo que hizo fue apoyar de esta manera a esta persona, con amenazas. Está demostrado que hay un vínculo. Además se hablaba en las amenazas de dos casos concretos. El caso del señor Leonel Ayala que estaba siendo procesado en ese momento por violación [este individuo ya está sentenciado por la agresión contra la sobrina de doña Francisca], y el caso del señor Juan José Santos Barrientos [actualmente procesado por el asesinato de doña Francisca Ayala], los mensajes eran claros.
Lo que pido es que se haga justicia, por mí, por mis hijos, por Guatemala, por la familia Ayala, que digan lo que digan es una familia que ha sufrido y ha sido muy valiente para salir adelante. Una familia que se vio desintegrada; una de las menores tuvo que salir al extranjero para poder garantizar su vida. Esa familia tuvo que abandonar su comunidad para superar el efecto que tanta amenaza les estaba generando.
Estamos a un mes de iniciar el debate del Juan Jose Santos Barrientos y de alguna manera estamos preparándonos porque sabemos que vamos a seguir siendo víctimas [de intimidaciones]
Imágenes de la audiencia en el Juzgado 9o de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente que se llevó a cabo el 11 y el 28 de julio de 2011:





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